sábado, 21 de septiembre de 2019

De Valencia a Granada

Después de seis intensos años vividos en Nazaret - Valencia, unos cambios me han destinado a Granada.
Los seis años vividos en Valencia han sido de una inensidad grande. Como les decía a las personas que me acompañaban en la última eucaristía celebrada en la parroquia Ntr. Sra. de los Desamparados de Nazaret, he sido muy feliz. Allí he vivido experiencias preciosas en el contexto del barrio de Nazaret, de La Punta y de la prisión que me han ayudado a madurar no sólo personalmente, sino en mi fe y en mi vocación. En ese contexto he vivido experiencias que han dejado hueya en mi corazón como han sido la muerte de mi madre. He tenido el regalo de Dios de vivirlo todo con una sencilla pero estrecha comunidad redentorista, en la que hemos compartido cuanto hemos vivido. Sólo una palabra me sale desde lo hondo del corazón: Gracias. Un gracias sostenido por la palabra perdón, si en algo no he estado a la altura. Os llevo a todos en el corazón.

El día 8 de septiembre partía de Valencia para Granada. Ya me he instalado. Aquí me han confiado el ser misionero: entregarme al anuncio del Evangelio de forma itinerante. Confío al Señor esta nueva etapa de mi vida. En la tierra que me vio nacer; entre amigos, familiares y conocidos. Tengo mucha ilusión en esta nueva etapa. Espero no defraudar las expectativas y que el Señor me conceda entregarme en la vida itinerante al servivio del Evangelio animando y llevando la alegría del Reino a los lugares donde mi calendario me envíe. 

Como en otra etapa, me gustaría ir sacando tiempo para ir compartiendo con vosotros las vivencias de cada uno de los lugares por donde vaya.

lunes, 19 de marzo de 2018

El amor hecho solidaridad en el cautiverio


Cada cuarsma visita el Centro penitenciario de Picassent la imagen de Jesús de Medinaceli del Grao de Valencia. Muy sugerente ver una imagen de Cristo cautivo entre las rejas de los módulos. Hagamos recuerdo de la historia de la imagen original; llevada en cautividad junto con los habitantes del enclave español en la costa marroquí por los piratas berberiscos. La imagen junto a sus compañeros de cautiverio fue rescatada por los frailes trinitarios. De ahí su nombre: El divino Redentor cautivo y rescatado.

Durante la procesión por aquellos pasillos de el pasado año, me encontré en la entrada de uno de los módulos, con un joven al que conocí hacía unos años y que ya estaba en semi-libertad (tercer grado).  El corazón me dio un pálpito; por mi mente pasó una pregunta: "¿Qué habrá hecho? Leyéndome el pensamiento, se acercó y me dijo: "Antonio, no te asustes, que no me he metido en ningún lio".
 
Tras la procesión me acerqué y me contó el misterio. Le quedaban 15 días para la libertad total, después de 4 años de cárcel. Pero su hermano pequeño acababa de entrar en el centro penitenciario para pagar 3 años de prisión. Nuestro protagonista no podría ver a su hermano hasta pasados un par de años, en que sus antecedentes penales se lo permitieses. Por esa razón renunció a la semi-libertad, ingresó en el Centro penitenciario para pasar ahí las dos semanas y poder ver y acompañar a su hermano antes de salir en libertad.

Este relato, con el recuerdo de la imagen por los pasillos del centro penitenciario, me recordó el texto de Pablo a los Filipenses: "Cristo a pesar de su condición divina...  se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo... y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.... El amor se hace solidaridad también con el cautivo.

(Texto publicada en la Revista PS Icono en el año 2017)

lunes, 5 de marzo de 2018


Desde la cara oculta

Todos conocemos que la luna tiene su cara oculta; desde nuestra perspectiva solamente podemos ver aquella que se nos muestra cada noche. La otra permanece en el silencio y anonimato. Sabemos de su existencia, pero vivimos ignorándola. En la vida pasa algo similar; hay una parte de ella y de la sociedad que nos es oculta.

Habitualmente aparecen en los medios un tipo de realidad que genera noticia y expectación, pero que es sesgada. En esta sociedad de la imagen en la que vivimos, nos hemos acostumbrado a pensar que sólo existe aquello que aparece por la televisión o que está en la red. Esta ilusión se ha convertido en el sueño de muchas personas; tener una oportunidad de éxito; asomarse a la ventana de la fama con la que estar entre las personas que "existen".

Pero todos sabemos que la vida es más amplia que lo que aparece en los medios de comunicación. Nuestra sociedad vive de espaldas a  una franja de población que vive, sueña, sufre y festeja; pero que no es noticiable. Son la cara oculta de nuestro mundo; la población que no aparece y la que apenas cuenta. Barrios enteros o realidades complejas que viven ignoradas del interés social.
Por los azares del destino y otras decisiones, vivo rodeado de pequeñas historias que no aparecen en las noticias. Verdaderas historias de salvación que permanecen ocultas a los medios, pero que contienen una gran riqueza. Pequeñas historias con las que convivo cada día, que son esa cara oculta hay vida, y que pretendo compartir con mis lectores retomando este blog.

martes, 30 de abril de 2013

Avivando el brasero de la fe en Villanueva del Arzobispo


En las estribaciones de la Sierra de las Villas de Jaén y parte del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas está enclavada la Villanueva del Arzobispo, un próspero municipio olivarero con unos 8000 habitantes. Todo el pueblo se apiña como un racimo, en torno a la iglesia parroquial, construida en lo que fue un castillo árabe y dedicada a San Andrés.
 
El día que llegamos los misioneros, pregunté si recordaban los braseros de carbonilla; y no solo se acordaban, sino que en muchos de los hogares de la población seguían calentándose con él. Después de la experiencia vivida en esta parroquia durante 17 días, puedo asegurar que no hay mejor analogía para hablar de esta misión que la de “remover el brasero” para avivar sus brasas ocultas entre la ceniza y que estas recuperen el poder calorífico, a la vez que contagian a otros carbones apagados para que ardan y ofrezcan su calor. Hemos compartido vida, trabajo e ilusiones misioneras los sacerdotes redentoristas Manuel Cabello, Miguel Castro y Antonio Manuel Quesada y los misioneros laicos Sara Abalo, una catequista de San Gerardo de Madrid y Diego Castro y Rica Pérez, un matrimonio de Sevilla pertenecientes a la comunidad de laicos redentoristas de esa ciudad; una buena comunidad misionera, que junto al párroco, Bartolomé López, hemos ofrecido lo mejor que teníamos para anunciar y acercar a los villanovenses  a Cristo, e intentar mover su corazón para que se sumen a la vida de la iglesia.
La Virgen de la Fuensanta, patrona de las Villas, desde su Santuario, atendido por los Trinitarios, vela y cuida con sus ojos misericordiosos que las brasas de Evangelio que caldean la fe del pueblo no se extinguieran; será por eso por que se mantiene la fe, sobre todo a través de las devociones populares y la vida de las cofradías. También el cuidado de los párrocos y el trabajo de las Hijas de Cristo Rey,  Hermanitas de los ancianos desamparados y del Colegio jesuítico de la Sagrada Familia y la oración callada de las Dominicas han contribuido a que las brasas de la fe sigan vivas. Y no podemos olvidar el trabajo de los cohermanos redentoristas que en 1944, desde Granada, misionaron esta parroquia y dejaron huellas tan profundas que aún quedaba el recuerdo, fotografías, anécdotas, estampas y la presencia inestimable del Perpetuo Socorro de la Virgen en un altar lateral de la iglesia, flanqueada por las imágenes de San Alfonso y San Gerardo. Y cerca del icono la gran cruz de misión que ha ido recogiendo las distintas misiones, redentoristas y jesuíticas que han anunciado la salvación en la Villa. 

La misión ha sido como un viento fresco que ha volado las cenizas que ocultaban esas brasas de fe y que las han avivado para que la fe caldee y entusiasme sus corazones. Y usando la analogía de otro misionero, cuando la fe calienta, el Espíritu es como el aceite, que crece y lo impregna todo. Algo así ha ido aconteciendo en esta misión.
Para que el viento llegase a todos los rincones funcionaron durante la primera semana de misión casi 60 asambleas, en las que participaron unas 800 personas, de todas las edades. Si en otros lugares la semana de asambleas tiene subidas y bajadas, esta ocasión supuso un incremento constante que fue abriendo todos los corazones a Cristo; incluso se produjo algún milagro consistente en la reconciliación de enemigos de más de 20 años, al ser invitada una persona a la asamblea celebrada en la casa de la persona con la que estaba enemistada. Tuvo la eclosión final en la Eucaristía del sábado, donde la gran iglesia se quedó pequeña para acoger a todos. Se hablaba entre los corrillos del segundo milagro de la misión, que no era otro que el de la iglesia abarrotada, cosa que no pasaba ni en los oficios de Semana Santa, sino solo acontece de vez en cuando en los entierros de personas muy destacadas del pueblo.

Otra bocanada de aire durante las dos semanas han sido las Eucaristías misioneras celebradas en doble horario; a las 8,30 en el Monasterio de Santa Ana de las MM. Dominicas; a las 10,30 en la Iglesia del Cristo de la Vera Cruz, patrón del pueblo; entre una y otra, participaron una media de 120 personas. Después de ambas celebraciones y antes de las vespertinas un número significativo de personas han buscado al misionero para dialogar y celebrar la reconciliación. El P. Miguel Castro y Sara se han multiplicado para llevar el viento del espíritu a los 4 centros educativos, invitando a niños y adolescentes  a los encuentros de misión. A la par, los PP. Manuel Cabello y Antonio M. Quesada, junto con el matrimonio Diego y Rica, hemos llevado la brisa consoladora del Espíritu a los enfermos y ancianos que no podían trasladarse para participar en los actos ni en los encuentros tenidos con todos ellos todas las mañanas después de la Eucaristía. A los más pequeños fueron atendidos en durante las catequesis, facilitándonos los catequistas a los misioneros el encuentro misional durante ambas semanas de misión. Para alentar la vida de fe de los matrimonios contamos con la experiencia de Diego y Rica, que venciendo a los tentadores partidos de futbol, se reunieron después de las celebraciones misioneras con un buen grupo de parejas, que quedaron muy animadas para constituir un grupo de matrimonios. Por último, para los jóvenes, Miguel Castro y Sara han logrado organizar con los más implicados un encuentro festivo un viernes por la noche en un pub, al que acudieron muchos jóvenes y que sirvió para convocarles. Tuvieron un encuentro las noches de la segunda semana y montaron una exposición sobre la trascendencia y las religiones para motivar la misión. Concluyó con una oración de jóvenes el último viernes. También el soplo del Espíritu avivó y encendió la llama del espíritu en ellos.
Pero si en algún momento se contagia el fuego y enciende la carbonilla apagada por simple contagio, eso sucede en las celebraciones misioneras de la segunda semana. Para ellas nos reunimos en la iglesia parroquial, más capaz que las anteriores, y con mejores condiciones celebrativas, que permitió que fueran concurridas, participativas y muy vistosas. Todos quedamos maravillados de lo celebrado. Y estas llegaron a su cenit con las dos peregrinaciones finales, al Asilo de Hermanitas de Ancianos desamparados donde tuvimos la Unción de los enfermos y al Santuario de la Virgen de la Fuensanta, al cuidado de los Trinitarios, donde celebramos la ofrenda floral y consagración a la Virgen María.
Como podéis sospechar, la eucaristía final fue la guinda donde celebramos verdaderamente el paso de Cristo por las calles y vidas de muchas personas que en un momento u otro se habían encontrado con Jesús y sus corazones habían sido tocados por su gracia, y han acogido su salvación. La conclusión de la misión no podía ser otra que el traslado de la Cruz Misionera con la inscripción de esta fecha de salvación a su sitio y la invitación a todos de besarla, bajo la atenta mirada de la virgen del Perpetuo Socorro.
Que ella siga avivando las brasas de Evangelio que han calentado la vida de fe durante estos días en Villanueva del Arzobispo.

sábado, 23 de marzo de 2013

En los caminos avilistas. Puertollano



 Uno se sorprende el tiempo que lleva sin narrar ninguna gesta evangelizadora. Los meses de diiciembre y enero han sido de entrenamiento y preparación. Tuvimos que esperar a las celebraciones de ceniza para comenzar nuestras andanzas caminantes, en primer lugar por Aluche - Madrid. Volver y reencontrarse con personas con las que has compartido anteriormente la vida, tiene mucho de reto y mucho miedo de no estar a la altura; que se va a hacer si somos así de egoistas, siempre pensando en la imagen. Vencidas los primeros miedos e impresiones, el Espíritu le permite a uno disfrutar a las personas, de la parroquia a la que fui enviado, San Alfonso, de la labor evangelizadora y de las ilusiones compartidas con el resto de misioneros y con los sacerdotes de la aprroquia. Me encontré con una comunidad que vive fuertemente la presencia de Dios en ella y que está buscando caminos con los que llevar la lz del Evangelio a los hermanos. Verdaderamente fue una bonita misión compartida con el P. Juanjosé, no faltaron las dificultades venidas sobre todo de su peculiaridad de ser un barrio de Madrid.
 
En esta misión de Madrid se han ensayado lo que puede ser una vuelta a la pastoral de conjunto con unaa acción interparroquial. No solo estuvo en miisión la parroquia de San alfonso, sino que estaban en miision a la par las de San Alfonso, San Geardo con los misioneros Arsenio y Juanba, y la de San Leandro, con el P. Manuel. A simple vista pudiera parecer que la misión en esta porción de Aluche pasó desapersivida, pero creo que tuvo más repercusión social que el aspecto exterior. Como ejemplo pudieran quedar los encuentros de jóvenes, uno más lúdico y otro de oración, y la eucaristía de clauusura, en el polideportivo Santa Gema, que tuvo un llenazo total. Uno descubre como cuando uno entrega lo mejor que tiene al final la gente se da también. Y  si alguna anecdota ha dejado esta miisión es la coincidencia de la renuncia del Papa Benedicto coincidiendo con la celebración de la Igllesia.
 
Y de Madrid, a uno de los puertos que comunican la Meseta con andalucía, Puertollano. En esta ciudad industrial, descendiente de mineros y que ahora gira en torno a refineriras y petroquímicas, y que presentaban como un lugar de dificultad, hemos estado en misión las Parroquias de San José, con los misioneros Juanba, Juanjo, Guille y Carlos, y San Antonio, con Manuel, Lalo y este trotamundos.
Estas tierras que tienen mucho de caballero calatravo y Quijote caminante, hemos pisado los caminos andados anunciando a Jesús por Juan de ávila, quien pateó estas tierras camino de Andalucía y donde se topó con las miserias de la minería que le llevó a exigir a Felipe II que crease un hospital donde tratar a aquellos que padecian la enfermedad del azogue.
 
Evangelizar en esta diócesis de ciudad Real es encontrarse con los veneros que fecuandan las entrañas de esta tierra manchega; cuando uno ahonda en la experiencia de la gente, enseguida aflora la experiencia de Dios escondida en los sótanos de las personas. Quizás por esa razón tuvo el mismo Avila que bajar a la cueva escabada debajo de su casa de la vecna Almodóvar para encontrarse consigo mismo y con Dios. También los miisioneros fuimos infitados a bajar a los sótanos de las personas que componían las comunidades y enconttrarnos con la verdad que encierran.
 
La experiencia en la parroquia de San antonio ha sido muy entrañable. Las asambleas han ido removiendo la tierra que algunas personas tenían en el hondón de su alma, y que les ha permitido ilusionarse con la fe. Muy signiificativo ha sido el poder contar con el cooro parroquial animando las celebraciones, la presencia en la misión de jóvenes que andan buscando los caminos de Dios, con los que hemos podido contar en todo momento. Edificante ha sido el testimonio de eclesialidad de la comunidad neocatecumenal. Y si alguna anecdota ha dejado marcada esta misión ha sido por la elección del Papa Francisco. Merece reseñar el viacrucis precioso que vivimos el popular viernes de dolores entre ambas parroquias misionadas. La Iglesia, pueblo de Dios en marcha, pudo vencer con María al pie de la cruz, las inclemencias de la lluva y acompañar así el camino de la cruz. Y si uno miraba el nutrido coro de jovenes de ambas parroquias hasta el alma se elevaba a Dios con los cantos populares.
 
Dar las gracias a los compañeros misioneros por la vivenncia de estos días, a ls postulantes redentoristas por su ilusión y estimulo miisionero, y a los sacerdotes por su ilusión, empuje y busqueda evangelizadora. Esperemos que de fruto.

lunes, 26 de noviembre de 2012

En el corazón de Calatrava


Desde el sábado pasado nos encontramos el P. Arsenio y este trotamundos en el corazón del Campo de Calatrava, en una población llamada Bolaños. Es este un pueblo de unos 12000 habitantes, apiñado alrededor de un castillo, cuyas bases pusieron los árabes y que más tarde sirvió como alojamiento del Comendador de Calatrava. A unos 3 ó 4 km de la villa de Almagro, fue creciendo Bolaños con las personas que servían en las casasseñoriales de la capital del teatro.
 
Aquí nos encontramos durante unos 8 días de Misión Cofrade. Existen en esta villa 19 cofradías y hermandades. En ellas están involucrados la mayor parte de la población cristiana. Por ello han creído conveniente los sacerdotes darles in impulso evangelizador. La primera impresión no es mala; muchas personas en las reuniones y eucaristías celebradas. Las tertulias cofrades han ido mas o menos .... no obstante, nosotros andamos aún a la expectativa, como la cigueña que vive en la torre de la iglesia, siempre a la expectativa.

viernes, 23 de noviembre de 2012

De Zarandona a Sevilla pasando por Jaen


La segunda semana continuamos celebrando la fe en las celebraciones misioneras, que, aunque menos nutridas que la de las asambleas, también tuvo un número de participantes y no fue menos la vida compartida. Paralelo se atendieron a los niños, bien en el colegio, bien a través de la catequesis o la Eucaristía de niños; siendo este uno de los sectores más grandes por su número, de la parroquia. Otro sector significativo fue el de los matrimonios, por existir un grupo de matrimonios de mediana edad integrados en la parroquia a través de las 3 cofradías que en ella funcionan (La Cofradía del Santo Cristo, la de San Félix y la de la Purísima); con estos se tuvieron las reuniones después de las celebraciones misionales. Para que la acción misionera llegase a más número de personas se invitó a las madres de niños de catequesis, en reuniones paralelas a la catequesis; y aunque el número fue menor, se tuvo una reunión con ellas. También se tuvo reuniones durante las mañanas con los ancianos, que culminaron con la celebración del Sacramento de la Santa Unción, recibido por una treintena de personas. Se visitaron a los enfermos, donde fuimos acompañados los misioneros por las personas que habitualmente componen la pastoral de la salud. Con los adolescentes nos reunimos en los grupos de poscomunión y confirmación, y a través de ellos preparamos los símbolos de las Eucaristías dominicales. El trabajo con los jóvenes nos resultó más complicado, pues no hay ninguna estructura que facilite el trabajo. Se accedió a un pequeño grupo, hijos de los matrimonios más implicados en la vida de la parroquia; con alguno se contactó durante la comida en su casa; otros acudieron desde la invitación hecha en los grupos de confirmación, y aunque fueron pocos los que respondieron a la invitación, se sintieron motivados para crear un grupo de jóvenes con aquellos que se van a confirmar el 14 de diciembre próximo.

Con todo esto, la celebración de clausura resultó preciosa, con la presencia de todas esas caras de niños, adolescentes, jóvenes, adultos, matrimonios y ancianos con los que habíamos compartido la fe; la guinda fue el mimo del payaso, que representaron los jóvenes, con el cual quisieron poner un toque propio a la celebración parroquial.
No podemos pasar por alto la acogida de nuestras hermanas, las Oblatas de Murcia; fraternalmente me acogieron durante los días que estuve a comienzos de octubre preparando la Misión; compartieron con los dos misioneros la celebración comunitaria del Santísimo Redentor; han estado orando por el desarrollo de la Misión; y se han preocupado por la vida de estos dos misioneros. Gracias de corazón.
Castillo Santa Catalina desde la Plaza de San Juan
Y ahora, después de la siembre, manteniendo nuestra oración, esperamos que la semilla esparcida comience a crecer para que de frutos.

Al marchar de Zarandona, camino de Sevilla, pasé 3 días por Jaén, para ver como va creciendo la siembra realizada en la misión de abril pasado y animar a aquella buena gente del barrio antiguo de la capital del Santo Reino a seguir animados con las asambleas. La acogida, como siempre, excepcional. La ciudad, entre la lluvia y los colores otoñales, preciosa; y, como en la misión, impresionado por la acogida dispensada por las clarisas del Monasterio de Santa Clara, donde compartí los has monjas la oración matutina. Ante esas mujeres que viven con su corazón entregado a Dios y repletas de alegría, uno queda . Una persona de esta parroquia de San Juan me decía que había recuperado la alegría cuando conoció a estas clarisas. ¡Cuanta riqueza existe escondida a los ojos humanos en el interior de los monasterios!
 
Patio de la Magdalena
Después de despedirme de la parroquia, de la comunidad de clarisas, de los demandaderos (Blas y Gloria), me encaminé a mi comunidad sevillana, donde he recuperado pilas en estos 10 días de vida fraterna.
 
Ahora haciendo las maletas para ir a la Mancha de Misión; en concreto a Bolaños de Calatrava. ¡Allí nos vemos!

domingo, 4 de noviembre de 2012

Entre gente con el corazón grande


Ya son diez los días que llevamos compartiendo vida, fe y esperanzas con la buena gente de Zarandona. Los primeros días fueron un ir y venir por calles, caminos y carriles que surcan la huerta para que la palabra de Dios fuese acogida. La experiencia ha sido similar a la huerta que nos rodea; esta tierra huertana tiene un subsuelo rico en agua, que fecunda la tierra y da fruto; ciertamente no se ve a simple vista; pero si se profundiza un poco, ahí está el tesoro. Todo velado por la mirada de Cristo desde el cerro de Monte Agudo y la Virgen María de los ojos grandes desde su Santuario de la Fuensanta.
Durante esta semana han funcionado 14 asambleas familiares, en las que se han reunido unas 160 personas cada tarde en torno a la Palabra de Dios. Cada asamblea ha sido como un “pozo” donde el agua subterránea ha brotado a la superficie y ha generado vida, entusiasmo, esperanza, ….. Cada tarde iba creciendo en el corazón de esta comunidad parroquial un gozo especial por el encuentro entre vecinos, por el diálogo, y por el descubrir como la fe oculta, como agua subterránea, iba aflorando a superficie en cada una de las reuniones. Aguas que hacen de estas gentes, un pueblo sencillo y acogedor, de fe firme y creativa.

La expresión de todo ello fue la celebración de Asamblea de asambleas, donde compartimos la reflexión a través de los símbolos que cada grupo trajo. Desde relojes que ofrecían el tiempo, la mesa camilla de la reunión, el tapete de la mesa, testigo del diálogo fraterno, un árbol donde estaban integrados las fotografías de cada familia que se sentían cobijadas a la sombra de la asamblea, nudos atados a un único nudo enterrado en tierra, que representa la unión en Cristo; o un metro como símbolo de la distancia entre unos y otros, que fueron cajeados por un metro de leche.
Pero la misión no ha terminado; queremos ofrecer en esta segunda semana de Misión, esa agua a todos los grupos que componen la parroquia; esperemos que esta gente con un corazón grande lleno de fe, responda a la llamada de Jesús.

domingo, 28 de octubre de 2012

De Misión en Zarandona en Murcia

El pasado jueves, día 25 de octubre nuestro coche nos llevó al P. Juan Bautista y a este trotamundos a los pies de la gran imagen de piedra del Corazón de Jesús que vela y protege la ciudad de Murcia. Un nucleo de población central, que se estiende y ramiifica a lo largo de caminos y carriles por entre la huerta murciana, llamado Zarandona, donde vive su fe una viva y joven comunidad cristiana que se ha estado preparando  para la Misión en estas últimas semanas. No era la primera vez que un servidor esta entre ellos, pues hace unas tres semanas compartí 6 días preparando e iniciando las visitas a los hogares anunciando la Santa Misión.
 
Aún quedan vestigios antiguos entre las huertas atrapadas por el crecimiento de la ciudad, entre estos vestigios, un antiguo pozo anegado, que según la memoria oral de los vecinos fue abierto por los árabes. Y en el corazón de este pueblo se alza magestuosa su iglesia llena de luz y color, recientemente restaurada, dedicada a la Inmaculada y a San Félix de Cantalicio.
 
Y  durante estos casi 4 días el P. Juan Bautista y este que escribe hemos estado animando a la gente de la parroquia a abrir sus corazones a Jesús y sus casas a la Misión. Complicada tarea esta de abrir la intimidad de la familia para acoger a vecinos y a la Palabra de Dios durante 5 días; poco a poco se han ido abbriendo hogares para celebrar las asambleas familiares cristianas, y han salido animadores que se presten para animar las asambleas.
 
En la mañana del domingo comienza la incertidumbre de cada misión ante la respuesta a la invitación de acudir a la invitación de los misioneros y vecinos para compartir durante una hora la reflexión en torno a la Palabra de Dios. Confiamos que el Señor ponga su gracia donde los misioneros y agentes de la misión no hemos sabido o nos hemos quedado cortos. Pero con el esfuerzo de todos intentaremos abrir caminos que lleven a Jesús y restaurar los pozos de la gracia divina que fecunde la vida de las personas.

martes, 23 de octubre de 2012

Desde Sepulveda, la que está bien cimentada


Ayer a medio día llegaba a Sepúlveda (Segovia) donde estuve el año pasado con el P. Juanjo de Misión. La Razón de esta presencia es animar el comienzo del curso pastoral para que las asambleas surgidas de la misión se pongan de nuevo en marcha. Siempre tiene su encanto volver a encontrarse con caras y corazones conocidos. Pero además, siempre es bonito regresar a esta villa mediaval por su belleza otoñal.

El desnivel de la villa se ofrece como unos miradores que permiten ver el horizonte a través de calles, huevos y puertas de la muralla… En estos días cortos, en los que el sol ya no brilla con igual fuerza, se ve reflejado en los ocres y en los oros de las hojas de los álamos que se elevan en medio de las curvas trazadas por el río Duratón.

A pesar de las dificultades, ojala que la fuerza del Espíritu haga brillar también el Evangelio entre la belleza de Sepúlveda y sus gentes, para que este sea reflejo de la belleza eterna.

sábado, 20 de octubre de 2012

De nuevo ante el acueducto, pequeños surcos

Ayer por la tarde, el P. Arsenio y este trotamundos llegabamos a Segovia, a la Unidad Pastoral del Crsto del Mercado, santa teresa y Hontoria. De nuevo las caras, los nombres, los sentimientos venían a la memoria y al corazón. Han pasado 11 meses desde que terminamos la misión en esta parroquia evangelizada anteriormente por S. Vicente Ferrer y esta ciudad que custodia con sumo cariño los restos de S. Juan de la Cruz.
 
El día de hoy lo emplearemos en ir visitando las asambleas que han quedado de la Misión del pasado año y que han funcionado todo este curo pasado. Mañana celebraremos el gran día misionero, el Domund, invitando a estas comundades que viven su fe en este extremo de Segovia a ddar testimonio de su fe y vivir en continuo estado de Misión. Pero para eso todos necesitamos revitalizar nuestra fe.
 
Que estas comunidades, como el viejo acueducto, siga llevando el agua de la gracia, brotada del Evangelio, a todas las personas, especialmente a las más alejadas de la Iglesia. Seamos cada uno de nosotros como esos  surcos, que se viven simplemente como un servicio de canalizar el agua hasta la el arbol. Aunque sea humilde su apariencia y pequeña su función, comparado con la grandiosidad y monumentalidad del  acueducto, sin su servicio, el agua de la gracia nunca llegaría a su destino. a cada uno se nos pide este servicio humilde de llevar la fe, felicidad, de forma humilde y sencilla a aquellos que tenemos a nuestro alrededor.
 
 

domingo, 23 de septiembre de 2012

LA NORIA DE LAS ESCALONIAS


De regreso de Honduras, he disfrutado de unos días de descanso con la familia en la tierra que me vio nacer y otro tiempo en la Comunidad Redentorista de Sevilla, a la que pertenezco. Situado ya en tierras y realidades españolas, quiero comenzar mis entradas en el blog con la experiencia vivida en el Monasterio de las Escalonias en Córdoba, donde he estado 5 días de retiro llenando las pilas mediante la fortaleza y entusiasmo de la oración.

En pleno corazón de Andalucía, se enclava el monasterio del Cister medio de un campo de naranjos. Entre la inmensidad del horizonte, desde la ventana de mi habitación en la hospedería monástica, mis ojos no han dejado de mirar la belleza de un máquina antigua: una noria…. ¡sí, una vieja noria! Aunque oxidada y rotas las cubetas, por el desuso y el paso del tiempo, estaba dotada de todos los engranajes, cubos y cadenas para extraer el agua de las profundidades de la tierra. Asomándose al borde de la apertura, en el interior se podía uno ver reflejado en el agua de su fondo. Alrededor, una superficie empedrada donde el animal daría vueltas, haciendo mover los engranajes de la noria con el repetido movimiento en torno al eje.

Atraído por la belleza de la vieja noria, me serviré de ella para expresar lo vivido allí. Lo importante está en el fondo, donde se encuentra el preciado líquido que genera la vida; y para extraerlo la noria nos ayuda a convertir el cansino movimiento giratorio en torno a su eje en fuerza y movimiento que extrae desde las profundidades el agua; agua que riega los secos campos de la Andalucía quemada por el sol veraniego. Los días allí sido un dejarse llevar por el paso del reloj; un paso del reloj monótono, salpicado por el toque de la campana que invitaba a la oración litúrgica de los monjes o a la invitación de silencio.

Entre estas invitaciones de la campana, se iban jalonando los momentos de la comida, entretenida mediante el compartir con el resto de huéspedes, los momentos de colaboración en el trabajo de los monjes, que nos servía de recreación. Estos eran los eslabones de la cadena. Y como no, los momentos de silencio, reflexión y meditación personal sobre mí, los meses pasados y el futuro que se abre. Esta cadena establecida con el paso de las horas, poca novedad ha ido ofreciendo; pero ese trascurrir monótono me ha permitido ir adentrándome en la profundidad de mi, encontrándome con la fresca agua que brota en lo hondo de mi corazón; agua que es regalo del Padre Dios por Medio de su Espíritu, y que ha ido regando la tierra requemada por el peso del sol de la vida, los ajetreos y las prisas de la vida misionera.


Casa de Juan de Avila -patio
Verdaderamente poco hay que contar de estos días, pues poca novedad y pocas historietas genera la vida, si no es el horario, la liturgia y la vida de los monjes. Pero el discurrir monótono del horario en torno a Cristo, eje de la vida monástica, genera un milagro: va centrando a la atención persona en uno mismo para encontrarse con lo que uno es y lo que le hace vivir. ¡Bendita noria de la vida monástica! Quisiera hacer referencia al eco especial que estos días ha tenido en  una visita que a finales de agosto hice con Kiko, un amigo sacerdote de Valencia, a Montilla, al Santuario y Casa de San Juan de Ávila. Su vida de sacerdote misionero apasionado por Cristo ha sido durante estos días un referente para mi vida apostólica. Y no podía olvidar los ecos que quedan en mi corazón de las comunidades y creyentes de Honduras, que han dejado muescas en mi corazón.
Con todo ello he ido cargando pilas para iniciar mis andanzas misioneras por estas tierras Españolas, que esperan en este tiempo de sequía a todos los niveles ser regadas por el Agua Viva. Desde esta plataforma quisiera agradecer a la Comunidad de Monjes de las Escalonias de Hornachuelos (Córdoba), desde el Superior al Hospedero, pasando por todos los hermanos y por los colaboradores de la hospedería, su acogida, ayuda y testimonio de vida centrada en Cristo que me han ofrecido estos días. Que el Padre les siga fortaleciendo en su vocación. Les llevaré conmigo por mis caminos de mmisión.


viernes, 3 de agosto de 2012

DESDE LA MAR …. DE CAMINO HACIA ESPAÑA

En el avión los PP. Manuel y Antonio
Escribo desde la mitad  del Océano Atlántico, cuando el avión vuela con dirección a Madrid, acompañado por el P. Manuel Cabello. Atrás hemos dejado las horas de espera en Miami y la incertidumbre del paso por el control de pasaportes en la aduana de EEUU.

Despegábamos  a las 7,00 AM de Honduras y dejábamos bajo nuestros pies La Mesa, La Lima, El Nuevo San Juan, y desde allí podíamos situar en el horizonte la Nueva Jerusalén, La Paz, Oro Verde, Campo Dos… y traer a la memoria esos rostros de personas con los que hemos compartido estos días. Y con el recuerdo, la nostalgia de la despedida.
Nuevo San Juan a vista de avión
Es sorprendente como el corazón se ha ensanchado con el cariño de todas esas personas que han escrito sus nombres en él y se han confiado a él al compartir sus historias. Han sido dos meses y medio llenos de personas, de vida, de sueños, de heridas que me han regalado este tiempo especial. Debajo queda un pueblo que sufre la injusticia, la violencia, la pobreza, pero que sabe hacer fiesta, bailar y danzar con mucho ritmo y cantar a Dios cada día por la vida que se le regala. Un pueblo que hace de sus celebraciones litúrgicas un canto de esperanza, pues sólo en dios puede confiar, ya que el presente que vive cada día le supera.

Capilla del Smo. Redentor y niños a la espera
Especial ha sido la celebración del día de San Alfonso, celebrada compartiendo la fraternidad con la comunidad redentorista de San Pedro Sula, con 4 voluntarias españolas y con otros hermanos redentoristas de esta recién nacida Provincia de América Central. Terminada la Misión en la Jerusalén me trasladé a San Pedro a la Colonia Fesitranh. Aquí los redentoristas animan pastoralmente la Parroquia de San Antonio de Padua; la comunidad la forman el párroco y superior P. Nery, un padre recién ordenado, David; y el diácono H. Josué. Acogido fraternalmente por ellos durante algo más de una semana, han compartido generosamente no sólo la fraternidad, la comida y la cama, sino la oración, la amistad de los laicos con los que comparten la animación pastoral de la parroquia, las celebraciones litúrgicas muy concurridas y animadas y  los sueños y proyectos de futuro. He podido ver las distintas realidades que configuran esta parroquia, desde la colonia fesitranh a las zonas más deprimidas como es el Santísimo Redentor, las más rurales como son Altos de Sula, o las zonas intermedias como Armenta o los Pinos. Agradecerles la experiencia de congregación tenida  entre ellos que ha sido la guinda que culmina este pastel de experiencias misioneras en estas tierras.

Niños a la puerta del Smo Redentor repartiendo el desayuno.
P. Nery a la derecha; Nieves, voluntaria, a la izquierda.
El sábado pasado acogíamos a las 4 voluntarias de la ONG Asociación para la Solidaridad. Una de ellas es Dolo, una viaja conocida de Granada; otras dos, Bea y Noelia, pertenecientes a la parroquia de Sevilla donde estoy destinado; la cuarta, Nieves, procedente de Olivares (Sevilla), donde la conocí en febrero, durante la Renovación de Misión. Desearles a las cuatro que su estancia por Honduras les llene tanto como a mí.

Quisiera agradecer a Dios la experiencia vivida; a los hermanos y compañeros misioneros por todo lo compartido y por la ayuda prestada; y a tantas personas conocidas por su amistad, acogida y ayuda.

P. Josue, seglares de la Fesitranh y voluntarias de AS en altos de Sula
Dios es grande; la Iglesia Católica es amplia y universal, y nos acoge en cualquier lugar del mundo; la Congregación Redentorista es una familia fraterna que nos hace sentir hermanos a todos con independencia de nuestra procedencia.


martes, 24 de julio de 2012

Llevando la paz de Cristo a la Nueva Jerusalén

Párroco, Misioneros y coordinadoras
Escribo ahorita desde la Comunidad redentorista de San Pedro Sula, descansando de las etapas de misión, disfrutando de la fraternidad y aprendiendo de su forma de trabajar. Atrás ha quedado esta última etapa de Misión en la Parroquia de San Pedro y San Pablo de la Lima.

Comenzamos la Misión en esa parroquia el día 8 de julio por la tarde y ha durado hasta el pasado domingo, 22 de julio, con una marcha y una eucaristía de clausura. La parroquia estaba dividida en 2 sectores; uno primero en torno a la colonia de la Planeta, donde estaban como misioneros los PP. Salvador León, claretiano, y Manuel Cabello, redentorista; el segundo sector en torno a la Colonia Nueva Jerusalén, se nos encomendó al P. Juan Lozano, claretiano y a un servidor. Aunque se trataba de dos sectores, con características peculiares cada uno, creo responder a la realidad si digo que ambos tenían unas heridas sangrantes: la creciente presencia de cristianos evangélicos y sobre todo la violencia.
Animadores, dueños de casas y niños
Centrándome en el sector donde me hallaba, conformado por 7 colonias (la Nueva Jerusalén, San Cristobal, Santa Isabel, Guaimura, 22 de mayo, San Francisco y Gracias a Dios. Tomando el nombre del sector, y jugando con él, la Nueva Jerusalén tiene mucho de Gran Babilonia. Lo primero que llama la atención cuando entra uno por las calles es el ambiente de pobreza de esas colonias en el que viven la mayoría de las personas; a esto se unen la gran cantidad de presencia de evangélicos que viven su religiosidad de forma puramente emotiva y alienante: nada más que en la colonia de la Jerusalén eran unas 15 iglesias evangélicas, que predican la prosperidad económica de sus fieles a base de dar a los pastores el diezmo; por último hay que destacar la presencia de muchachos que viven en pandillas llamadas maras y que viven todo el día expuestos a la herida sangrante de la violencia, bien porque la ejercen bien porque la padecen en sus carnes. No ha sido raro durante estos días de misión la presencia de muertes violentas en alguna de las colonias del sector.
Marcha de clausura
Pero al igual que en la Nueva Jerusalén del Apocalipsis, junto a la Babilonia esclava del pecado y del mal, coexiste el resto de los fieles al Señor. Y allí he encontrado a unas mujeres fuertes que ejercen su maternidad siendo un hombro que sostiene, alienta, es paño de lágrimas, para el dolor ajeno. He encontrado a hombres fieles que luchan cada día por hacer crecer el Reino de Dios en medio de tanto desierto. He conocido a jóvenes que sienten el dolor de sus amigos jóvenes que se pierden; jóvenes que apoyados en la fe, sueñan en un futuro, se empeñan en construir la iglesia como comunidad de hermanos y misionan y acogen a otros jóvenes para que sigan a Cristo. Unos niños que son todo corazón y que han querido ser ángeles de los misioneros acompañándolos para que no les pase nada en sus andanzas visitando hogares o yendo de un sitio a otro.
He descubierto a personas que les duele y sufren con Cristo viendo las situaciones de injusticia que genera pobreza, viendo a jóvenes en las esquinas, corriendo o golpeados por otros, o viendo las heridas y la violencia. He visto a comunidades cristianas que quieren ser acogedoras y medicinales para esos jóvenes; comunidades que no quieren contemplar pasivas como muchos hermanos se les van hacia las promesas de los pastores protestantes,; comunidades que se implican anunciando el Evangelio de Cristo. En definitiva unas comunidades pequeñas pero que se empeñan en ser significativas en medio de la situación en la que viven.

Por todo ello doy gracias a Dios, porque en medio de pobreza, violencia, muerte, he podido dejarme contagiar de una fe que es fuerza, amor, esperanza, consuelo y fortaleza. Gracias a todos por vuestra ayuda.

miércoles, 11 de julio de 2012

Clausuramos la Misión en La Lima y ecos de Nuevo San Juan

El pasado domingo, día 8 de julio clausurábamos las tres etapas de misión en la Parroquia de la Guadalupe de La Lima. Una celebración festiva  presidida por el Obispo de San Pedro Sula, D. Ángel Garachana. Además de las manifestaciones exultantes de fe propias de esta iglesia Hondureña, cuyas celebraciones están llenas de color, palmas, cantos e incluso danzas. La presencia del Sr. Obispo y de los católicos venidos de todos los lugares de la parroquia (incluidos los campos) le dio una perspectiva eclesial.

A esto se unió el reencuentro con caras conocidas de otras etapas de misión, saludos calurosos y muestras de cariño de aquellos con quienes hemos compartido la fe y la misión. Para que la celebración fuese redonda, la presencia del P. Pedro López trajo a la celebración los saludos de los hermanos redentoristas de España y el recuerdo de otras etapas de misión, por el hueco dejado en los corazones de los limeños por misioneros que vinieron a compartir la fe en anteriores campañas evangelizadoras; en ese momento Pedro quien aunó el cariño que queda en el recuerdo a todos esos misioneros. Tanto cariño deja el corazón repleto de emotividad.
Misioneras de Nuevo San Juan con Carlos Galán
Pero no puedo dejar de largo las dos semanas vividas en Nuevo San Juan. Además de algunas experiencias que quedan como anécdota, el corazón de los campeños, austero, acogedor y sencillo, no deja indiferente a quienes los hemos conocido. Nos han abierto el corazón y los recuerdos emocionados de aquellos misioneros que desde el 1991 vivieron con ellos en los campos; en cada casa se guardaban con mimo y cariño fotos con ellos que les mantiene su presencia a través del paso de los años.

Jóvenes de San Juan con Damián, la H. Fátima y un servidor
Dar las gracias al P. Salvador y a los PP. Damián montes y Carlos Galán por la experiencia de Comunidad apostólica vivida. Desde aquí no puedo dejar de recordar a quien me acogió como a un miembro más de la familia, como fueron D. Saúl Tobar, Dª Zaida y su familia. La gratitud a mi estación de la 1ª etapa, en casa de Dª Sara, con su hogar siempre abierto a los misioneros. Recordar también a aquellos jóvenes y niños que me sirvieron de guías para llevarme a diversos lugares o atravesar alguna zona con dificultad, Antony, Aznar, Zaid, Santiago,...; recordar a los jóvenes y niños, los que más ruido hacían en la marcha del domingo hacia el Guadalupano, porque en su sencillez cautivaron mi cariño; nunca olvidaré lo de “padre, al suelo….”. Recordar a los Delegados de la Palabra que durante años han anunciado el Evangelio y han sido presencia de Iglesia Católica; recordar las figuras de los animadores y dueños de hogar con su tarea callada para ser presencia de la Iglesia Católica en medio de una colonia joven y sin constituir. No podemos olvidar a las Hermanas Misioneras del Sagrado corazón de Jesús y de María por su acogida y ayuda fraterna y sus palabras y detalles maternales; que Dios las bendiga.
Jóvenes de nuevo San Juan armando relajo en la marcha
Ahorita estoy en otra colonia llamada Nueva Jerusalén; es bastante distinta a las que hasta el momento he conocido. De momento estamos iniciando aquí la misión. Estoy tranquilo y contento. La acogida ha sido muy buena. Ya iré contando.

viernes, 29 de junio de 2012

Primeros días en la Colonia Nuevo San Juan

El domingo, festividad de San Juan Bautista, llegábamos a esta colonia el P. Salvador, CMF., y los Redentoristas Damián, Carlos Galán y un servidor. La acogida fue calurosa y nos pusimos manos a la obra en la organización de la Misión. Atienden pastoralmente las comunidades de este sector la comunidad de religiosas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús y de María.

La colonia esta es enorme; está compuesta por 3 fases, con unas 1500 casas; de un extremo a otro se tardan unos 20 minutos; es de construcción muy reciente, pues no tiene 10 años; y en ella se realojaron a todos los trabajadores de la empresa bananera americana Tela que vivían en los campos bananeros; esto hace que muchos de los habitantes de la colonia vivan todavía con el corazón en sus campos; todos recuerdan su vida allí, tratan al resto de habitantes del campo donde vivían como personas casi de la familia … y les cuesta hacerse a la nueva vida en una colonia muy grande. Cuando uno habla con ellos te recuerdan aquellos misioneros que en 1991 fueron a predicar la Palabra de Dios a los campos y se quedaron a vivir con ellos durante la misión; algunos guardan fotografías de aquellos años. Cuando se les habla de la Santa Misión, para todos es un revivir aquellos años mitificados en su recuerdo.

Durante esta semana hemos atendido los enfermos, hemos celebrado la Eucaristía a las 5,30 en dos lugares simultáneos: templo y una casa familiar; por la tarde han estado reuniéndose las Comunidades Eclesiales. Los misioneros hemos ido haciendo nuestra peregrinación por cada una de ellas.

Destacar las personas que nos han acompañado y nos han servido de guías por esta Colonia del nuevo San Juan a Damián y a un servidor y a Salvador y Carlos en los campos. Pero destaco la tarea de un grupo de adolescentes y jóvenes que ha adoptado por compromiso el acompañar a los misioneros para servirles de guía; unas veces a pie y otras en bicicleta se han convertido en “misioneros ciclistas” para llevar el Evangelio a todos los lugares. Gracias a todos.

martes, 26 de junio de 2012

La Palabra de Dios procesionada a buen ritmo

Es sábado por la mañana comenzaba el retiro de jóvenes en Monte Horeb. Allí estuvimos despidiendo al matrimonio misionero formado por Pablo y Ana acogiéndolos y animándolos para vivir las dos jornadas con intensidad. Un precioso momento de despedida y encuentro con caras conocidas y personas cuyos nombres han quedado grabados en mi corazón de Oro Verde, La Paz y  La Mesa. Gracias Ana y Pablo por este mes y perdonad que al final, con las prisas no os deseara un buen viaje.

Por la tarde, en la pequeña iglesia de Ntra. Sra. del Carmen de la Mesa tuvimos la clausura de la Misión en aquella comunidad. Asustados por el corte de luz, el Señor nos la devolvió justamente cuando íbamos a iniciar la celebración. En ella quedó condensado lo que había sido las dos semanas: personas acogedoras y desbordantes en su bondad que no escatiman esfuerzos por construir su comunidad; una comunidad inter-étnica que vive con respeto y cuidado las tradiciones y culturas de garífunas y de criollos.
Con un ambiente cálido de confianza celebramos la eucaristía llena de ritmo por los tambores de los hermanos de color, la Palabra de dios danzó en medio de la Asamblea pidiendo ser acogida por todos los presentes, acompasada de las palmas de los presentes. Y como respuesta a la Palabra la procesión de ofrendas, donde además del pan y vino trajeron al altar una tarta de cumpleaños y los productos de la tierra, todo al ritmo de la danza.
Si algo se echó de menos en esta celebración fueron los jóvenes, que prácticamente todos los que participaron en la misión fueron al retiro. Pues es de destacar en esta colonia la respuesta de estos, que llegaron ser la mitad de la comunidad. Ojalá Dios los colme de bendiciones a cada uno de ellos, los cuide y les sugiera al corazón una palabra con un nombre nuevo y una misión que solo ellos podrán entender, con la luz del Señor. Gracias jóvenes (no pongo nombres porque seguro se me olvidaba alguno) por vuestra ilusión por la fe y por vuestra búsqueda personal.
Agradecer a todas las muestras de gratitud en la Mesa, las distintas colaboraciones, especialmente la de D. Nicolás, Dª Ada y Dª Elsa que nos acompañaron en las visitas a enfermos y comunidades; y una palabra de agradecimiento especial a Dª Zulema y a su familia que me abrió su hogar y me acogió como un hijo más y los demás como un hermano. Que Dios os lo premie.

Una palabra de agradecimiento a Carlos Galán, Misionero Redentorista joven, por todo lo vivido durante la semana, pues vino a cubrir la baja de Sergio. Los dos vivimos la dimensión comunitaria de la misión.

Ahora estoy en San Juan Nuevo, donde precisamente comenzamos la Misión el día de San Juan. Un sitio totalmente distinto. Ya os iré contando.