sábado, 23 de marzo de 2013

En los caminos avilistas. Puertollano



 Uno se sorprende el tiempo que lleva sin narrar ninguna gesta evangelizadora. Los meses de diiciembre y enero han sido de entrenamiento y preparación. Tuvimos que esperar a las celebraciones de ceniza para comenzar nuestras andanzas caminantes, en primer lugar por Aluche - Madrid. Volver y reencontrarse con personas con las que has compartido anteriormente la vida, tiene mucho de reto y mucho miedo de no estar a la altura; que se va a hacer si somos así de egoistas, siempre pensando en la imagen. Vencidas los primeros miedos e impresiones, el Espíritu le permite a uno disfrutar a las personas, de la parroquia a la que fui enviado, San Alfonso, de la labor evangelizadora y de las ilusiones compartidas con el resto de misioneros y con los sacerdotes de la aprroquia. Me encontré con una comunidad que vive fuertemente la presencia de Dios en ella y que está buscando caminos con los que llevar la lz del Evangelio a los hermanos. Verdaderamente fue una bonita misión compartida con el P. Juanjosé, no faltaron las dificultades venidas sobre todo de su peculiaridad de ser un barrio de Madrid.
 
En esta misión de Madrid se han ensayado lo que puede ser una vuelta a la pastoral de conjunto con unaa acción interparroquial. No solo estuvo en miisión la parroquia de San alfonso, sino que estaban en miision a la par las de San Alfonso, San Geardo con los misioneros Arsenio y Juanba, y la de San Leandro, con el P. Manuel. A simple vista pudiera parecer que la misión en esta porción de Aluche pasó desapersivida, pero creo que tuvo más repercusión social que el aspecto exterior. Como ejemplo pudieran quedar los encuentros de jóvenes, uno más lúdico y otro de oración, y la eucaristía de clauusura, en el polideportivo Santa Gema, que tuvo un llenazo total. Uno descubre como cuando uno entrega lo mejor que tiene al final la gente se da también. Y  si alguna anecdota ha dejado esta miisión es la coincidencia de la renuncia del Papa Benedicto coincidiendo con la celebración de la Igllesia.
 
Y de Madrid, a uno de los puertos que comunican la Meseta con andalucía, Puertollano. En esta ciudad industrial, descendiente de mineros y que ahora gira en torno a refineriras y petroquímicas, y que presentaban como un lugar de dificultad, hemos estado en misión las Parroquias de San José, con los misioneros Juanba, Juanjo, Guille y Carlos, y San Antonio, con Manuel, Lalo y este trotamundos.
Estas tierras que tienen mucho de caballero calatravo y Quijote caminante, hemos pisado los caminos andados anunciando a Jesús por Juan de ávila, quien pateó estas tierras camino de Andalucía y donde se topó con las miserias de la minería que le llevó a exigir a Felipe II que crease un hospital donde tratar a aquellos que padecian la enfermedad del azogue.
 
Evangelizar en esta diócesis de ciudad Real es encontrarse con los veneros que fecuandan las entrañas de esta tierra manchega; cuando uno ahonda en la experiencia de la gente, enseguida aflora la experiencia de Dios escondida en los sótanos de las personas. Quizás por esa razón tuvo el mismo Avila que bajar a la cueva escabada debajo de su casa de la vecna Almodóvar para encontrarse consigo mismo y con Dios. También los miisioneros fuimos infitados a bajar a los sótanos de las personas que componían las comunidades y enconttrarnos con la verdad que encierran.
 
La experiencia en la parroquia de San antonio ha sido muy entrañable. Las asambleas han ido removiendo la tierra que algunas personas tenían en el hondón de su alma, y que les ha permitido ilusionarse con la fe. Muy signiificativo ha sido el poder contar con el cooro parroquial animando las celebraciones, la presencia en la misión de jóvenes que andan buscando los caminos de Dios, con los que hemos podido contar en todo momento. Edificante ha sido el testimonio de eclesialidad de la comunidad neocatecumenal. Y si alguna anecdota ha dejado marcada esta misión ha sido por la elección del Papa Francisco. Merece reseñar el viacrucis precioso que vivimos el popular viernes de dolores entre ambas parroquias misionadas. La Iglesia, pueblo de Dios en marcha, pudo vencer con María al pie de la cruz, las inclemencias de la lluva y acompañar así el camino de la cruz. Y si uno miraba el nutrido coro de jovenes de ambas parroquias hasta el alma se elevaba a Dios con los cantos populares.
 
Dar las gracias a los compañeros misioneros por la vivenncia de estos días, a ls postulantes redentoristas por su ilusión y estimulo miisionero, y a los sacerdotes por su ilusión, empuje y busqueda evangelizadora. Esperemos que de fruto.

lunes, 26 de noviembre de 2012

En el corazón de Calatrava


Desde el sábado pasado nos encontramos el P. Arsenio y este trotamundos en el corazón del Campo de Calatrava, en una población llamada Bolaños. Es este un pueblo de unos 12000 habitantes, apiñado alrededor de un castillo, cuyas bases pusieron los árabes y que más tarde sirvió como alojamiento del Comendador de Calatrava. A unos 3 ó 4 km de la villa de Almagro, fue creciendo Bolaños con las personas que servían en las casasseñoriales de la capital del teatro.
 
Aquí nos encontramos durante unos 8 días de Misión Cofrade. Existen en esta villa 19 cofradías y hermandades. En ellas están involucrados la mayor parte de la población cristiana. Por ello han creído conveniente los sacerdotes darles in impulso evangelizador. La primera impresión no es mala; muchas personas en las reuniones y eucaristías celebradas. Las tertulias cofrades han ido mas o menos .... no obstante, nosotros andamos aún a la expectativa, como la cigueña que vive en la torre de la iglesia, siempre a la expectativa.

viernes, 23 de noviembre de 2012

De Zarandona a Sevilla pasando por Jaen


La segunda semana continuamos celebrando la fe en las celebraciones misioneras, que, aunque menos nutridas que la de las asambleas, también tuvo un número de participantes y no fue menos la vida compartida. Paralelo se atendieron a los niños, bien en el colegio, bien a través de la catequesis o la Eucaristía de niños; siendo este uno de los sectores más grandes por su número, de la parroquia. Otro sector significativo fue el de los matrimonios, por existir un grupo de matrimonios de mediana edad integrados en la parroquia a través de las 3 cofradías que en ella funcionan (La Cofradía del Santo Cristo, la de San Félix y la de la Purísima); con estos se tuvieron las reuniones después de las celebraciones misionales. Para que la acción misionera llegase a más número de personas se invitó a las madres de niños de catequesis, en reuniones paralelas a la catequesis; y aunque el número fue menor, se tuvo una reunión con ellas. También se tuvo reuniones durante las mañanas con los ancianos, que culminaron con la celebración del Sacramento de la Santa Unción, recibido por una treintena de personas. Se visitaron a los enfermos, donde fuimos acompañados los misioneros por las personas que habitualmente componen la pastoral de la salud. Con los adolescentes nos reunimos en los grupos de poscomunión y confirmación, y a través de ellos preparamos los símbolos de las Eucaristías dominicales. El trabajo con los jóvenes nos resultó más complicado, pues no hay ninguna estructura que facilite el trabajo. Se accedió a un pequeño grupo, hijos de los matrimonios más implicados en la vida de la parroquia; con alguno se contactó durante la comida en su casa; otros acudieron desde la invitación hecha en los grupos de confirmación, y aunque fueron pocos los que respondieron a la invitación, se sintieron motivados para crear un grupo de jóvenes con aquellos que se van a confirmar el 14 de diciembre próximo.

Con todo esto, la celebración de clausura resultó preciosa, con la presencia de todas esas caras de niños, adolescentes, jóvenes, adultos, matrimonios y ancianos con los que habíamos compartido la fe; la guinda fue el mimo del payaso, que representaron los jóvenes, con el cual quisieron poner un toque propio a la celebración parroquial.
No podemos pasar por alto la acogida de nuestras hermanas, las Oblatas de Murcia; fraternalmente me acogieron durante los días que estuve a comienzos de octubre preparando la Misión; compartieron con los dos misioneros la celebración comunitaria del Santísimo Redentor; han estado orando por el desarrollo de la Misión; y se han preocupado por la vida de estos dos misioneros. Gracias de corazón.
Castillo Santa Catalina desde la Plaza de San Juan
Y ahora, después de la siembre, manteniendo nuestra oración, esperamos que la semilla esparcida comience a crecer para que de frutos.

Al marchar de Zarandona, camino de Sevilla, pasé 3 días por Jaén, para ver como va creciendo la siembra realizada en la misión de abril pasado y animar a aquella buena gente del barrio antiguo de la capital del Santo Reino a seguir animados con las asambleas. La acogida, como siempre, excepcional. La ciudad, entre la lluvia y los colores otoñales, preciosa; y, como en la misión, impresionado por la acogida dispensada por las clarisas del Monasterio de Santa Clara, donde compartí los has monjas la oración matutina. Ante esas mujeres que viven con su corazón entregado a Dios y repletas de alegría, uno queda . Una persona de esta parroquia de San Juan me decía que había recuperado la alegría cuando conoció a estas clarisas. ¡Cuanta riqueza existe escondida a los ojos humanos en el interior de los monasterios!
 
Patio de la Magdalena
Después de despedirme de la parroquia, de la comunidad de clarisas, de los demandaderos (Blas y Gloria), me encaminé a mi comunidad sevillana, donde he recuperado pilas en estos 10 días de vida fraterna.
 
Ahora haciendo las maletas para ir a la Mancha de Misión; en concreto a Bolaños de Calatrava. ¡Allí nos vemos!

domingo, 4 de noviembre de 2012

Entre gente con el corazón grande


Ya son diez los días que llevamos compartiendo vida, fe y esperanzas con la buena gente de Zarandona. Los primeros días fueron un ir y venir por calles, caminos y carriles que surcan la huerta para que la palabra de Dios fuese acogida. La experiencia ha sido similar a la huerta que nos rodea; esta tierra huertana tiene un subsuelo rico en agua, que fecunda la tierra y da fruto; ciertamente no se ve a simple vista; pero si se profundiza un poco, ahí está el tesoro. Todo velado por la mirada de Cristo desde el cerro de Monte Agudo y la Virgen María de los ojos grandes desde su Santuario de la Fuensanta.
Durante esta semana han funcionado 14 asambleas familiares, en las que se han reunido unas 160 personas cada tarde en torno a la Palabra de Dios. Cada asamblea ha sido como un “pozo” donde el agua subterránea ha brotado a la superficie y ha generado vida, entusiasmo, esperanza, ….. Cada tarde iba creciendo en el corazón de esta comunidad parroquial un gozo especial por el encuentro entre vecinos, por el diálogo, y por el descubrir como la fe oculta, como agua subterránea, iba aflorando a superficie en cada una de las reuniones. Aguas que hacen de estas gentes, un pueblo sencillo y acogedor, de fe firme y creativa.

La expresión de todo ello fue la celebración de Asamblea de asambleas, donde compartimos la reflexión a través de los símbolos que cada grupo trajo. Desde relojes que ofrecían el tiempo, la mesa camilla de la reunión, el tapete de la mesa, testigo del diálogo fraterno, un árbol donde estaban integrados las fotografías de cada familia que se sentían cobijadas a la sombra de la asamblea, nudos atados a un único nudo enterrado en tierra, que representa la unión en Cristo; o un metro como símbolo de la distancia entre unos y otros, que fueron cajeados por un metro de leche.
Pero la misión no ha terminado; queremos ofrecer en esta segunda semana de Misión, esa agua a todos los grupos que componen la parroquia; esperemos que esta gente con un corazón grande lleno de fe, responda a la llamada de Jesús.

domingo, 28 de octubre de 2012

De Misión en Zarandona en Murcia

El pasado jueves, día 25 de octubre nuestro coche nos llevó al P. Juan Bautista y a este trotamundos a los pies de la gran imagen de piedra del Corazón de Jesús que vela y protege la ciudad de Murcia. Un nucleo de población central, que se estiende y ramiifica a lo largo de caminos y carriles por entre la huerta murciana, llamado Zarandona, donde vive su fe una viva y joven comunidad cristiana que se ha estado preparando  para la Misión en estas últimas semanas. No era la primera vez que un servidor esta entre ellos, pues hace unas tres semanas compartí 6 días preparando e iniciando las visitas a los hogares anunciando la Santa Misión.
 
Aún quedan vestigios antiguos entre las huertas atrapadas por el crecimiento de la ciudad, entre estos vestigios, un antiguo pozo anegado, que según la memoria oral de los vecinos fue abierto por los árabes. Y en el corazón de este pueblo se alza magestuosa su iglesia llena de luz y color, recientemente restaurada, dedicada a la Inmaculada y a San Félix de Cantalicio.
 
Y  durante estos casi 4 días el P. Juan Bautista y este que escribe hemos estado animando a la gente de la parroquia a abrir sus corazones a Jesús y sus casas a la Misión. Complicada tarea esta de abrir la intimidad de la familia para acoger a vecinos y a la Palabra de Dios durante 5 días; poco a poco se han ido abbriendo hogares para celebrar las asambleas familiares cristianas, y han salido animadores que se presten para animar las asambleas.
 
En la mañana del domingo comienza la incertidumbre de cada misión ante la respuesta a la invitación de acudir a la invitación de los misioneros y vecinos para compartir durante una hora la reflexión en torno a la Palabra de Dios. Confiamos que el Señor ponga su gracia donde los misioneros y agentes de la misión no hemos sabido o nos hemos quedado cortos. Pero con el esfuerzo de todos intentaremos abrir caminos que lleven a Jesús y restaurar los pozos de la gracia divina que fecunde la vida de las personas.

martes, 23 de octubre de 2012

Desde Sepulveda, la que está bien cimentada


Ayer a medio día llegaba a Sepúlveda (Segovia) donde estuve el año pasado con el P. Juanjo de Misión. La Razón de esta presencia es animar el comienzo del curso pastoral para que las asambleas surgidas de la misión se pongan de nuevo en marcha. Siempre tiene su encanto volver a encontrarse con caras y corazones conocidos. Pero además, siempre es bonito regresar a esta villa mediaval por su belleza otoñal.

El desnivel de la villa se ofrece como unos miradores que permiten ver el horizonte a través de calles, huevos y puertas de la muralla… En estos días cortos, en los que el sol ya no brilla con igual fuerza, se ve reflejado en los ocres y en los oros de las hojas de los álamos que se elevan en medio de las curvas trazadas por el río Duratón.

A pesar de las dificultades, ojala que la fuerza del Espíritu haga brillar también el Evangelio entre la belleza de Sepúlveda y sus gentes, para que este sea reflejo de la belleza eterna.

sábado, 20 de octubre de 2012

De nuevo ante el acueducto, pequeños surcos

Ayer por la tarde, el P. Arsenio y este trotamundos llegabamos a Segovia, a la Unidad Pastoral del Crsto del Mercado, santa teresa y Hontoria. De nuevo las caras, los nombres, los sentimientos venían a la memoria y al corazón. Han pasado 11 meses desde que terminamos la misión en esta parroquia evangelizada anteriormente por S. Vicente Ferrer y esta ciudad que custodia con sumo cariño los restos de S. Juan de la Cruz.
 
El día de hoy lo emplearemos en ir visitando las asambleas que han quedado de la Misión del pasado año y que han funcionado todo este curo pasado. Mañana celebraremos el gran día misionero, el Domund, invitando a estas comundades que viven su fe en este extremo de Segovia a ddar testimonio de su fe y vivir en continuo estado de Misión. Pero para eso todos necesitamos revitalizar nuestra fe.
 
Que estas comunidades, como el viejo acueducto, siga llevando el agua de la gracia, brotada del Evangelio, a todas las personas, especialmente a las más alejadas de la Iglesia. Seamos cada uno de nosotros como esos  surcos, que se viven simplemente como un servicio de canalizar el agua hasta la el arbol. Aunque sea humilde su apariencia y pequeña su función, comparado con la grandiosidad y monumentalidad del  acueducto, sin su servicio, el agua de la gracia nunca llegaría a su destino. a cada uno se nos pide este servicio humilde de llevar la fe, felicidad, de forma humilde y sencilla a aquellos que tenemos a nuestro alrededor.