
La colonia esta es enorme; está
compuesta por 3 fases, con unas 1500 casas; de un extremo a otro se tardan unos
20 minutos; es de construcción muy reciente, pues no tiene 10 años; y en ella
se realojaron a todos los trabajadores de la empresa bananera americana Tela
que vivían en los campos bananeros; esto hace que muchos de los habitantes de
la colonia vivan todavía con el corazón en sus campos; todos recuerdan su vida
allí, tratan al resto de habitantes del campo donde vivían como personas casi
de la familia … y les cuesta hacerse a la nueva vida en una colonia muy grande.
Cuando uno habla con ellos te recuerdan aquellos misioneros que en 1991 fueron
a predicar la Palabra de Dios a los campos y se quedaron a vivir con ellos
durante la misión; algunos guardan fotografías de aquellos años. Cuando se les
habla de la Santa Misión, para todos es un revivir aquellos años mitificados en
su recuerdo.
Durante esta semana hemos
atendido los enfermos, hemos celebrado la Eucaristía a las 5,30 en dos lugares
simultáneos: templo y una casa familiar; por la tarde han estado reuniéndose
las Comunidades Eclesiales. Los misioneros hemos ido haciendo nuestra
peregrinación por cada una de ellas.
Destacar las personas que nos han
acompañado y nos han servido de guías por esta Colonia del nuevo San Juan a
Damián y a un servidor y a Salvador y Carlos en los campos. Pero destaco la
tarea de un grupo de adolescentes y jóvenes que ha adoptado por compromiso el
acompañar a los misioneros para servirles de guía; unas veces a pie y otras en
bicicleta se han convertido en “misioneros ciclistas” para llevar el Evangelio
a todos los lugares. Gracias a todos.
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